Reseñas

Club literario «Fue una mujer» III: Silas Marner de Mary Ann Evans

La presente reseña es fruto del tercer y último trabajo colaborativo de Lee Mujeres con el Club Literario “Fue una mujer”, realizado durante el año 2020. En esta ocasión elegimos Silas Marner, una obra de Mary Ann Evans, conocida mayormente por su pseudónimo masculino, George Elliot.

Al igual que las escritoras anteriores (Mary Shelley y Amantine Dupin), Mary Ann Evans creció en Inglaterra durante el siglo XVII, su padre se preocupó de educarla en diversas áreas de literatura y filosofía en su mansión en el campo, esto junto con su estancia en una escuela religiosa, marcarían para siempre su personalidad y escritura. Sus obras están cargadas de filosofía, largas descripciones y son textos extensos, es precisamente esta la razón por la cual un amigo le recomienda escribir bajo un nombre masculino ya que de por si este tipo de libros no causaban mucho intereses, causarían aún menos escritos por una mujer.

A continuación presentamos los comentarios de las participantes:

Por C. Torres-Jeldres: «Simplemente una obra maestra. Bajo una enorme ternura y exactitud para relatar los sucesos en torno a la vida de Silas, se esconde una gran dicotomía que se da en la vida rural. Por un lado, nos encontramos con esta sencillez y amor a la naturaleza, propio del campo, en este sentido nos encontramos con la bella escritura que tiene Mary Ann para describir los paisajes y las flores, tanto así que da la sensación de estar ahí, o al menos, añorarlo. Pero, por otro lado, describe una relación bastante humorística entre el pueblo, al que podríamos considerar como un personaje fundamental, con la religión. Un pueblo que se vanagloria de sus creencias, pero que se mueve por el egoísmo, que siguen un dogma al que en realidad no le encuentran sentido, convirtiendo las creencias en una doctrina. Sin embargo, la autora no cae en falsos absolutismos, la forma en la que construye a los personajes es sumamente cuidosa y prolija, no hay héroes ni villanos, solo personas que toman decisiones, que se equivocan, que sienten, que pueden ser tan egoístas como altruistas.

Silas, un avaro corrompido por el oro, con el espíritu apagado es capaz de volver a la vida, de volver a sentir amor puro y genuino, al mismo tiempo que tiene el profundo miedo de equivocarse y que no lo amen. Es un personaje sumamente complejo, tan desvalido como heroico, es simplemente humano.» 

«Mary Ann Evans hace uso de una escritura sofisticada, pero a la vez comprensible, para contarnos la emotiva historia de nuestro ermitaño protagonista Silas Marner, un hombre que, tras una serie de eventos desafortunados, decide aislarse en su propia burbuja del resto de la gente, viviendo por y para su oro, hasta que lo pierde y entonces la llegada inesperada de un pequeño ser cambia su forma de valorar su existencia. Esta obra nos introduce en el entorno campestre del pueblito de Raveloe, inmerso en naturaleza y en fuertes influencias religiosas, habitado por personas comunes y corrientes, con virtudes y defectos, mostrándonos una historia que hace apología de la sencillez de la vida y enseñándonos cómo esta sencillez puede entregarnos grandes alegrías.» Por Brenda Alvarado.

«En Silas Marner nos encontramos con una historia enternecedora que cuenta la historia de un hombre cuyo pasado es un misterio, pero que, lo que se sabe de él, es que su vida carece de significado y motivación. Luego del asalto a su casa, que lo dejó sin sus ahorros de toda la vida, Silas se sumerge en una depresión, sin embargo, una noche su vida cambia por completo cuando una niña pequeña llega a su casa.

Silas adopta a la niña y se convierte en su padre adoptivo. A partir de ese momento, la obra se torna un frenesí de eventos que se narran de una forma casi apresurada y no deja ningún espacio en blanco en cuanto al origen de la niña y el robo que sufrió Silas.

La autora ofrece descripciones de paisajes que te hacen transportar al campo, y en medio de verdes pastizales y flores multicolores, es donde al fin florece la vida de Silas y su hija adoptiva, donde llevan una vida apacible y llena de luz. Es una obra que muestra que la felicidad radica en las cosas simples de la vida, más que en las posesiones materiales o el estatus social. Evoca la vida de la gente sencilla y en comunidad, y sobre todo, inspira esperanza: la felicidad puede llegar a ser alcanzada, incluso para el más solitario de los seres«. Por Catalina.

Y finalmente:

La autora cuenta una larga historia, describiendo personajes que no parecen relevantes para redondear el fin principal. Quizás con la intención de dar a conocer estereotipos de la época, volviendo la lectura a ratos tediosa para el lector. Sin embargo, el desarrollo de los personajes es altamente gratificante. Principalmente el de Silas (el protagonista), hombre avaro, egoísta y solitario – como consecuencia de situaciones que enfrenta tempranamente en los primeros capítulos- su cambio es drástico teniendo un final lleno de amor, pero nostálgico. El libro, plagado de eventos trágicos sucesivos trae finalmente altruismo y solidaridad tras la ambición e individualismo que mantuvo el relato«. Por Ana Moya-Beltrán

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