Reseñas

Rojo, blanco y sangre azul de Casey McQuiston (o cómo escribir una historia sobre hombres sin dejar de lado a las mujeres)

Por Mina Riffo

¿Cuántas veces hemos leído o visto historias que sólo tienen personajes masculinos? Es como si solo por el hecho de que los protagonistas sean hombres se descuida completamente el rol de la mujer en la historia (con ausencia absoluta o siendo un personaje plano), situación que no sucede a la inversa, pues en las historias sobre mujeres siempre hay hombres importantes en sus vidas (padres, hermanos, parejas, etc). Parece ser algo en lo que se cae casi por inercia en libros y libretos, pero ¿es posible no incurrir en esta mala práctica? Pues Casey McQuiston con «Rojo, blanco y sangre azul« nos demuestra que sí.

Casey McQuiston, autora de ‘Rojo, Blanco y Sangre Azul’.

Esta novela cuenta el desarrollo de la historia de amor entre Alex Claremont-Díaz, hijo de la primera mujer presidente de Estados Unidos, y el príncipe Henry, segundo en la línea al trono inglés, quienes después de un altercado en la boda del hermano de este último se ven obligados a pasar tiempo juntos para demostrar una amistad a los medios y mantener buenas relaciones internacionales.

El libro cuenta cómo pasan de tenerse manía a tenerse cariño y la forma en que todo aquello impacta en sus tan públicas vidas. La novela tiene un ritmo ligero y atrapante, con unos personajes entrañables que van más allá de los protagonistas.

Ambos tienen hermanas, madres y amigas a las que la autora se encarga de dar dimensión, personalidad, problemas propios y un papel en su vida, siendo mucho más que un nombre, tal como pasaría en la vida real.

Como lectores notamos la importancia de June y Bea (sus hermanas), la de sus madres (Presidenta Ellen y Princesa Catherine), la de Nora (amiga) o Amy, (jefa de seguridad) y hasta la de la mismísima reina en la trama. 

En el caso de Alex, desde quien seguimos la historia, es notorio que es un hombre rodeado de grandes mujeres, a quienes a admira profundamente y con tiempo entiende lo crucial que es su apoyo para poder sobrellevar su vida. 

Esta lectura fue un respiro y una motivación, pues la escritora no sólo escribió un romance queer creíble (a pesar del contexto inusual) sino que se preocupó por la historia de forma global.

Ya que como escribimos una vez aquí: “Es imposible que una historia real transcurra sin que intervengan mujeres” y nunca debemos olvidarlo.

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