Reseñas

Jane Eyre, una obra de feminista del siglo XIX

Por Mina Riffo 

Jane Eyre de Charlotte Brontë publicaba en 1847 fue el libro elegido para la lectura conjunta organizada por la librería online chilena Volver al Papel durante noviembre y diciembre de este año.

Personalmente estaba muy emocionada de por fin leer este clásico, desde pequeña he querido leer a las hermanas Brontë y hace poco me compré una edición de Jane Eyre, así que este era el momento perfecto para mí.

Para resumir un poco la trama, la novela lleva el nombre la protagonista, quien nos cuenta su vida en primera persona (incluso a momentos interpelándonos). Jane es una huérfana acogida por su tío, pero que al morir éste, queda a cargo de su esposa, una malvada mujer que la maltrata y termina enviando a un internado, en el cual se educa y convierte en profesora. Una vez cumple los 18 años, Jane decide convertirse en institutriz y es así como acaba en Thornfield, educando a la pupila del señor Rochester, un arisco y misterioso hombre.

Siendo sincera, pensaba que la historia estaría centrada en el romance, y si bien, es uno de los pilares de la trama, no es el único y mucho menos el central. El tema central de la obra es Jane en sí misma, de sus pensares y sentires, su reacción ante la vida que le ha tocado, es decir, es sobre de su desarrollo como personaje. Desde el principio, cuando es aún una niña, se nos muestra sumamente reflexiva y resuelta al expresarse, este tono introspectivo se mantiene durante toda la obra. Disfruté y empaticé mucho con ella desde el primer momento, y como lectora fui testigo de sus penas y alegrías, altos y bajos y es simplemente precioso como ella como heroína se mantiene firme en sus convicciones.

Este libro es considerado una obra feminista, por la forma en que está escrita y por la historia que cuenta. Entiendo perfectamente el por qué y pienso que por esas razones causó tanto revuelo en la sociedad británica cuando vio la luz. Jane Eyre es audaz, una jovencita pobre enfrentándose al mundo con la cabeza en alto, sin dejarse pisotear, cuestionadora y sumamente inteligente. Muestra a una verdadera heroína en mitad de los 1800 con pensamientos de esta talla: Nadie sabe cuántas revoluciones, al margen de las políticas, fermentan en la masa de los seres vivos que habitan la tierra. Se supone que las mujeres aspiran a la calma, pero lo cierto es que mujeres y hombres comparten los mismos sentimientos”.

La verdad es que Charlotte Bronte no nos cuenta la historia de la líder de una revolución, de una gran inventora o aventurera, nos cuenta la historia de una mujer que decidió tomar las riendas de su propia vida y no permitir que nadie eligiera por ella. ¿Qué puede ser más valioso que eso? Jane Eyre es la historia de una mujer joven e inexperta pero de convicciones fuertes y grandes pasiones. Han pasado 200 años y sigue siendo un completo ejemplo a seguir.

Sin duda es una lectura que ha envejecido de forma maravillosa y sin duda merece el título de clásico universal. Es asombroso y sólo puedo recomendarlo. Mi único problema con el libro es la diferencia de edad entre la protagonista y el señor Rochester, sé que es entendible dentro de los estándares de la época, pero no puedo evitar que se me haga un nudo en el estómago al pensar que una mujer de mi edad, como la que tenía Jane Eyre en la novela, se encuentre en una relación con un hombre que podría ser su padre. Mi único consuelo es que en el transcurso del libro tanto el mismo señor Rochester como otros personajes son conscientes de esta diferencia etaria y no es tomado a la ligera. 

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