Reseñas

El chico que dibujaba constelaciones de Alice Kellen

Desde que descubrí la pluma de Alice Kellen el año pasado, me encontré con una escritora interesante, que sabe cómo abordar la comedia romántica, y escribir novelas de épocas creando material anexo, como para dar contexto.  Y así he llegado ya a mi cuarto libro de esta prolífica autora que es hora de ver de qué se trata. Quiero agregar además que esta novela en su momento fue autopublicada por lo tanto a mis ojos se volvió mucho más interesante de leer.

En mi vasta experiencia leyendo a Alice Kellen sé, que si es un relato de época, posiblemente me va a hacer llorar y desde ya les digo: esta no es la excepción. Alice Kellen en esta ocasión con su libro El chico que dibujaba constelaciones nos invita a una época remota en donde nos contará una historia de amor, de sueños y de vida donde a veces aunque uno pueda decir tan fácilmente las palabras “para siempre” nos damos cuenta de que no es algo tan sencillo de cumplir. 

Alice Kellen nos lleva de la mano a la España de los años 60. Es decir plena dictadura franquista y con una sociedad intentando salir a una vida más de ciudad ya que estaban intentando dejar de ser un país agrario. Kellen retrata bien como está este ambiente polarizado en donde hay una casi inexistente clase media. En paralelo existe una clase sumamente privilegiada y una clase predominantemente baja sumida en deudas y con pocas perspectivas de poder salir adelante. Por supuesto, lo que les describo ahora es un pasado lejano. Aunque a veces siento que es cosa de mirar el contexto de Chile (mi país, mi país) o de cualquier país de Latinoamérica y te preguntas finalmente: ¿es tan lejano? ¿Han cambiado tanto las cosas? Por supuesto, no estamos en una dictadura, pero si hay ecos de esa historia que vemos tan antigua retumbando hoy. 

Quizá me estoy desviando. Pero considero que es interesante el viaje que nos propone la autora, porque vamos al pasado para acompañar a nuestros protagonistas justamente en un viaje hacia el presente. 

Entonces, considerando ese contexto tan incierto y, como en toda dictadura que se precie de tal: nuestros protagonistas han nacido y crecido en una sociedad sumamente represiva en que toda disidencia era reprimida y como no, en los jóvenes radica la esperanza de un futuro mejor. Algo a lo que se aferraban por lograr. 

Es bajo este contexto en que se conocen nuestros protagonistas: Valentina y Gabriel

Ella es una joven que, aún en un contexto donde a las jóvenes mujeres se les instaba a no soñar demasiado, ella lo hacía: trabajaba de sirvienta donde la temible señora Gómez. Valentina estudiaba y se animaba a decir que iba a salir adelante.  Aunque todo pareciera ir en su contra. Es una joven sumamente tímida, callada y llena de inseguridades y cuando va en camino de llevar pan a la señora Gómez… ¡¡se le cae el pan a un charco de agua!! Algo trágico, ya que no tiene dinero y la panadería se ha cerrado. Cuando todo parece perdido aparece una voz masculina que la tranquiliza y le dice que le traerá otro pan y al llevarlo, la señora Gómez sonríe satisfecha: este pan era incluso superior al anterior. Valentina vuelve al lugar donde ocurrió todo esto, esperanzada por ver a este apuesto muchacho. 

Lo que ellos no sabían es que en ese momento los hilos del destino, pusieron la primera estrella de la constelación de su historia de amor. 

Gabriel por otro lado es un joven idealista; guapo, seguro y que en Valentina vio a alguien a quien desea entregarle el mundo y que no descansará de hacerlo; de animarla a que siga sus ambiciones y sueños aunque el mundo le diga que eso es ser ilusa porque hay estándares que cumplir… Gabriel también es de las personas que no teme pelear y saltar en defensa de sus seres queridos. Ama a Valentina, pero tampoco quiere que ella siga el patrón de las mujeres de la época y convertir a su marido y a su casa en el centro de su vida: quiere que ella sea feliz, que disfrute a sus amigas, al mundo, que sonría y que se deje llevar por todo lo que el mundo puede ofrecerle. Atributos que en su tiempo también lo llamarían raro por decir lo menos. Pero aún así: se mantiene firme en sus convicciones. 

Ambos personajes se aman profundamente y se complementan. Ambas eran estrellas que como dicta su mapa, estaban destinadas a encontrarse y comenzar un viaje juntos. 

¿Qué sucede después? Pues la vida misma. Alice Kellen con un lenguaje sencillo, pero muy cuidado nos relata cómo ambos personajes comienzan este peregrinar de vivir. Con los momentos hermosos que te conmueven hasta la médula, con los momentos tristes e incluso esos momentos tensos en que temes de verdad que esto que han construido vaya a derrumbarse de repente. O sea lo que sucede en cualquier relación. 

Porque sabemos que una relación es de todo un poco: es fácil, es complicada, es única, es impredecible, es rutinaria, es alocada, es un vals, una canción de rock, es algo que debes construir cada día y aprender de la otra persona. Es volverte a enamorar de la persona que está a tu lado cada día y aún así siento que no logro explicar bien todo esto. Es tan simple y complejo como aceptar tomar la mano de alguien y caminar por un sendero que realmente no sabemos que nos puede presentar, pero que vamos a intentar disfrutar del camino. 

Toda esta explicación tan extraña que acabo de intentar explicar es algo que Alice Kellen sabe relatar a la perfección y lo hace tan bien, que Valentina y Gabriel se vuelven queribles, entrañables y por sobre todo, personas a las que puedes decir que has conocido al menos en un instante de tu vida. 

Realmente ha sido una historia que he disfrutado y que me ha emocionado hasta las lágrimas y para estas tardes otoñales les recomiendo mucho. Les prometo que no lo van a lamentar. 

El chico que dibujaba constelaciones de Alice Kellen está disponible en las mejores librerías del país cortesía de Editorial Planeta de Libros Chile.

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